Después de encontrarse con el “Joven” su
espiritualidad brilla por la esponsalidad. Lo vemos en todos estos pasos: “primero,
la iluminación de su corazón por la presencia visible de Jesús en él que la
capacita para penetrar en el conocimiento de Dios[1]; la inhabitación del Señor en su alma[2]. Después la transformación, mediante la impresión de sus
llagas que la capacita para la compasión de su amor[3]; la herida de amor con la saeta que atraviesa su corazón
inflamando del alma de ansias insaciables[4]; el intercambio de corazones[5]; la impresión de Cristo en la cera de su alma hasta recuperar
“la imagen y semejanza” originaria[6] por una unión tan íntima “que se sentía metida en las entrañas de su amado”[7]. Culminando todo en la plenitud de comunión, en la unión
de gozo consumado e intimidad fruitiva del amor esponsal de la visión del rostro
divino, en su mirada llena de amor entrañable, en el “abrazo” que comunica al
alma ”la alegría de sosegado reposo” y en su “ósculo”[8]. Corroborado todo en desposorio
espiritual con la entrega de los siete anillos[9]por el que la existencia de Gertrudis queda
cristificada.”[10]Si se tuviera que condensar toda la espiritualidad de Gertrudis la Magna en dos palabras, lo diría así: AMOR APASIONADO. Creo que ello lo dice todo. Estamos ante una mujer que como tal tiene una sensibilidad abierta al Espíritu Santo que la llevó al Corazón de Dios y es a esto a lo que nos invita.
[1] Memorial
2
[2] Memorial
3,14
[3] Memorial
4
[4] Memorial 5
[5]
Memorial 23
[6] Memorial
7. Es una doctrina clave que desarrolla la escuela cisterciense: San Bernardo…
[7]
Memorial 6
[8]
Memorial 21
[9]
Memorial 8
[10]
K. SARATXAGA, Místicas cistercienses, Cistercium nº 213 (1998) 1063. 220 p.
No hay comentarios:
Publicar un comentario