Pensar en el Espíritu Santo es decirle: "¡VEN!". Entonces, el Espíritu se convierte en invasor. Y es menester que nos invada, ya que el amor es una experiencia de vida invadida por el Espíritu.
AMA, RESPIRA, SONRIE el Espíritu Santo entra en tu interior y te invade...
sábado, 14 de mayo de 2016
viernes, 13 de mayo de 2016
Preparación para Pentecostés: Sí o no...
Hoy el amor brota por todos los lados. Desde la advocación mariana de la Virgen de Fátima hasta ese bello texto de San Juan 21,16. Dice un autor H. J. M. Nouwen:
El misterio insondable de Dios consiste en que Dios es un enamorado que quiere ser amado. El que nos ha creado está esperando nuestra respuesta al amor que nos ha dado la vida. Dios no nos dice sólo: "Tú eres mi amado", sino que también nos dice: "¿Me amas?", y nos proporciona innumerable posibilidades para responder "sí". En eso consiste la vida espiritual: en la posibilidad de responder "sí" a nuestra verdad interior.
Comprendida de este modo, la vida espiritual cambia radicalmente todas las cosas. El hecho de haber nacido y crecido, haber dejado la casa paterna y buscado una profesión o seguir una llamada a la vida monástica, ser alabado o rechazado, caminar y reposar, orar y jugar, enfermar y ser curado, vivir y morir..., todo puede convertirse en expresión de la pregunta divina "¿Me amas?". Y en cualquier momento del viaje existe siempre la posibilidad de responder "sí" y de responder "no".
¿A dónde nos lleva todo esto? Al "sitio" de donde venimos, al "sitio" de Dios. Hemos sido enviados a esta tierra para pasar en ella un breve período y para responder, a través de las alegrías y los dolores durante el tiempo que tenemos a nuestra disposición, con un gran "sí" al amor que se nos ha dado y, al hacerlo, volver al que nos ha enviado con ese "sí" grabado en nuestros corazones.
jueves, 12 de mayo de 2016
Preparación para Pentecostés: Unidad...
Lo más repetido en el evangelio de hoy es la idea de la comunión; comunión entre el Padre y Jesús, comunión de los creyentes entre sí, y comunión de éstos con el Padre y el Hijo: comunión unión.
La mente sabe y el corazón siente que unidad no es uniformidad. Entonces, ¿Rezo, como Jesús, por la unidad con Dios y con los hermanos? ¿Busco la comunión también con los distintos? ¿Favorezco la unidad o la uniformidad?
San Agustín decía: en lo necesario, unidad; en lo opinable, libertad; y en todo unidad.
miércoles, 11 de mayo de 2016
Preparación para Pentecostés: El mundo...
Hoy la palabra que sobresale en la liturgia es el mundo. La frase célebre:
"Estar en el mundo sin ser del mundo".
Es la síntesis de lo que es para Jesús la vida espiritual. Es una vida que el Espíritu de amor transforma por completo y todo parece cambiado. La vida espiritual - dirá H.J.M. Nouwen- puede ser vivida de tantos modos como personas hay. La novedad radica en haberse desplazado desde la multitud de las cosas del Reino de Dios. Consiste en haber sido liberado de las constricciones del mundo y en haber encaminado nuestros corazones hacia lo único importante.
La novedad consiste en el hecho de que no vivamos ya los muchos negocios, nuestra relación con la gente y los acontecimientos como causas de preocupaciones sin fin, sino que empecemos a considerarlos como la rica variedad de los modos a través de los cuales se hace presente Dios en medio de nosotros. Nuestros conflictos y dolores, los deberes las promesas, nuestras familias y nuestros amigos, las actividades y proyectos, las esperanzas y las inspiraciones, no se nos presentan ya como otros tantos aspectos fatigosos de una realidad que difícilmente lograos mantener juntos, sino como modalidad de afirmación y de revelación de la nueva vida del Espíritu que está en nosotros. "Todo lo demás", que antes nos ocupaba y nos preocupaba tanto, ahora se convierte en don o desafío que refuerza o profundiza la nueva vida que hemos descubierto.
Pongámonos unos ojos nuevos para ver el mundo.
martes, 10 de mayo de 2016
Preparación para Pentecostés: ¿Quién soy yo?...
Hoy celebramos a San Juan de Ávila, patrono de los sacerdotes seculares de España. Ahí va nuestra oración y recuerdo a todos los sacerdotes.
Seguimos con la reflexiones para prepararnos a la gran solemnidad de Pentecostés.
La pregunta - según H. J. M. Nouwen- que orienta, durante nuestra breve existencia, gran parte de nuestro comportamiento es la siguiente: "¿Quién soy yo?". Es posible que nos planteemos en raras ocasiones esta pregunta de modo formal, pero la vivimos de una manera muy concreta en las decisiones que hemos de tomar todos los días. Las tres respuestas que solemos dar, por lo general, son éstas: "Somos lo que hacemos, somos lo que los otros nos dicen de nosotros, somos lo que tenemos" o, con otras palabras: "Somos nuestro éxito, nuestra popularidad, nuestro poder".
Es importante que nos demos cuenta de la fragilidad de una vida que dependa del éxito, de la popularidad y del poder. Su fragilidad deriva del hecho del que los tres son factores externos, unos factores que podemos controlar de un modo bastante limitado. Perder el trabajo, la fama o la riqueza depende a menudo de acontecimientos que escapan por completo a nuestro control; ahora bien, cuando dependemos de ellos, nos hemos malvendido al mundo, porque somos lo que el mundo nos da. Y la muerte nos quita todo eso.
Jesús vino a anunciarnos que una identidad basada en el éxito, en la popularidad y el poder es una falsa identidad: es una ilusión. Jesús dice alto y fuerte: "No seáis lo que el mundo hace de vosotros, sino hijos de Dios".
Concédenos Espíritu Santo ver brillar la luz de tu rostro en todo rostro humano, para que siempre te busquemos a ti y solo a ti.
lunes, 9 de mayo de 2016
Preparación para Pentecostés: Soledad...
Hoy la liturgia de la palabra nos invitaba con San Juan:
"Jesús dice: Yo no estoy solo, porque está conmigo el Padre".
Cuando te sientas solo, - dice H. J. M. Nouwen- debes intentar descubrir la fuente de este sentimiento. Eres propenso a escapar de tu soledad o bien a permanecer en ella. Cuando huyes de ella, tu soledad no disminuye realmente: lo único que haces es obligarla a salir de tu mente de manera provisional. Cuando empiezas a permanecer en ella, tus sentimientos no hacen más que volverse más fuertes y te vas deslizando hacia el mal. La tarea espiritual no consiste en huir de la soledad ni en dejarse anegar por ella, sino en descubrir su fuente. No resulta fácil de hacer, pero cuando se logra identificar de algún modo el lugar de donde brotan estos sentimientos, pierden algo de su poder sobre ti.
Esta identificación no es una tarea intelectual; es una tarea del corazón. Con el debes buscar ese lugar sin miedo. Se trata de una búsqueda importante, porque conduce a discernir algo de bueno sobre ti mismo.
QUE EL ESPÍRITU SANTO NOS AYUDE A DESCUBRIRLO
domingo, 8 de mayo de 2016
Nos dejó tarea
Hoy celebramos la Ascensión del Señor y la Virgen de los Desamparados. ¡Felicidades a todas las que se llaman Ascensión, Desamparados o Amparo!
Hay un poeta, León Felipe, que dice:
"Aquí vino y se fue... Vino... os dejó nuestra tarea y se fue..."
La tarea consiste en "Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos..." Encerrados por el miedo y la tristeza, los discípulos son empujados a la misión, a dispersarse por los caminos del mundo, a dar de comer y de beber, a detenerse en cualquier camino y ser prójimos del herido.
La tarea es la construcción del Reino: un mundo donde todos seamos hermanos.
¿Cómo llevas tu misión?
¿Cómo construyes el Reino?
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